Publicado en Libre Mercado :: Libertad Digital / 30/08/2011
El 23 de agosto el presidente de Gobierno anunciaba, dentro de sus improvisadas y tardías medidas anticrisis, la necesidad de trasladar la disciplina presupuestaria de limitación del déficit público a la Carta Magna del Estado.
La idea, que ha generado división y malestar dentro del seno del PSOE y aceptación dentro del PP, en principio suena bien. Al menos habría una cláusula, dentro del título VII (y muy probablemente entre los artículos 134 y 136), que contrarrestaría la visión estatista de la economía que la constitución española promueve.
Sin embargo, y a expensas de que la reforma en términos relativos y aislados está bien encaminada, me temo que nos encontramos ante una medida insuficiente, probablemente inocua, y previsiblemente perniciosa.
Existen varias razones para dicha afirmación. En primer lugar la medida no se aplicará hasta el 2018-2020. En segundo lugar, desconocemos el tope de déficit que se incorporaría, aunque ya se está especulando que no llegará al techo alemán del 0,35%. Tercero, bajo la categoría de “déficit estructural” pretenden incorporar una reforma “flexible y equilibrada”, que les permita modificar el desajuste presupuestario anualmente (o lo que es lo mismo, según le convenga o así lo requiera el Estado de bienestar). Y cuarto, se añadirán cláusulas excepcionales (que aún desconocemos y que serán claves), porque según Elena Salgado otra cosa sería “atarse las manos” y “no poder estimular la economía”. ¿Y a esto llamamos disciplina?
Pero no sólo existe un problema evidente de criterio y sentido común a la hora de elaborar una reforma constitucional que realmente impida al Gobierno endeudarse a costa del ciudadano y generar déficit deliberadamente, sino que también existe un motivo dudoso, y unas previsibles consecuencias perniciosas.
El motivo es la creación de un “verdadero Gobierno económico para la UE” que está empujando a que éste cambio se produzca en 17 países de la zona euro. Si el poder político de facto de la UE es capaz de producir cambios constitucionales en materia económica, no cabe duda alguna que nos encontramos ante un grave peligro, a largo plazo, de centralización económica en Bruselas que bajo el mismo fondo estatista podría poner en mayor peligro el verdadero bienestar social de los ciudadanos españoles.
Y las consecuencias perniciosas porque ante esta nueva medida de tope constitucional al déficit, y supuestamente a la deuda pública, ya se está especulando en generar mayor presión impositiva alegando, por ejemplo, que el 35% español del impuesto de sociedades es muy bajo frente al 45% alemán. En pocas palabras, si se corta el gasto con topes a las deudas públicas, el Estado no tendrá inconvenientes en seguir gastando pero ahora a costa directa de empresas y ciudadanos. De ahí que una “disciplina presupuestaria” de limitación del déficit público tal como se pretende incorporar en la Carta Magna sea coja y perniciosa si no va acompañada, por ejemplo, de un tope tributario que realmente exija al Gobierno “apretar su cinturón” y no el de la sociedad española.
Leonardo Ravier es Secretario de Política Económica del P-Lib.
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(The following interview will appear in Spanish in a volume entitled, Economistas Austríacos. Historias Personales e Ideas [The Austrian Economists: Personal Histories and Ideas] (Madrid: Unión Editorial, 2011), edited by Adrian Ravier, professor of economics at Universidad Francisco Marroquin in Guatemala. )
Dr. Richard Ebeling is professor of economics at Northwood University in Midland, Michigan. He was a senior fellow at the American Institute for Economic Research in Great Barrington, Massachusetts, and a visiting professor at Trinity College in Hartford, Connecticut (2008-2009). He also served as the president of the Foundation for Economic Education (FEE) in Irvington, NY (2003-2008), and has been the Ludwig von Mises Professor Economics at Hillsdale College, in Hillsdale, Michigan (1988-2003). He was vice-president of academic affairs of the Future of Freedom Foundation in Fairfax, Virginia (1990-2003). He is the author of Political Economy, Public Policy, and Monetary Economics: Ludwig von Mises and the Austrian Tradition (Routledge, 2010) and Austrian Economics and the Political Economy of Freedom (Elgar, 2003). He is the co-editor of The Dangers of Socialized Medicine (1994), The Case for Free Trade and Open Immigration (1995), The Failure of America’s Foreign Wars (1996) The Tyranny of Gun Control (1997), and Liberty, Security and the War on Terrorism (2003), all published by the Future of Freedom Foundation. He is also the editor of the three-volume work, the Selected Writings of Ludwig von Mises (Liberty Fund), based on the “lost papers” of Ludwig von Mises, which he recovered from a formerly secret KGB archive in Moscow, Russia. He is also the editor of, Money, Method and the Market Process: Essays by Ludwig von Mises (Mises Institute, 1990). In the early 1990s, he consulted on market reform and privatization with the emerging new democratic government in Lithuania when it was still part of the Soviet Union, and witnessed the violent, attempted Soviet crackdown on the Lithuanian freedom movement in January 1991. He also was with Russian defenders of freedom in Moscow during the failed hard-line coup in August 1991. Dr. Ebeling earned his PhD in economics from Middlesex University in London, England.
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Publicado en El Cato Institute en español, 15 de julio de 2010.
por Adrián Ravier
Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.
La crisis económica europea ha puesto en jaque al euro. Muchos analistas advierten que abandonarlo, implicará perder muchos de los logros alcanzados en las últimas décadas. En este artículo explicamos: 1) que los beneficios de la Unión Europea exceden a la creación del Euro, 2) que Hayek advirtió que la creación del Euro constituía un error hace 35 años y 3) que hoy es necesario aprovechar la oportunidad que se presenta para retroceder hacia la competencia de monedas nacionales. El artículo cierra considerando un riesgo al implementar la propuesta.
1. Los beneficios de formar parte de la Unión Europea
Hasta 1914 los países europeos practicaban políticas consistentes con la disciplina monetaria, fiscal e internacional. La disciplina monetaria estaba presente en el Patrón Oro que impedía a los gobiernos practicar políticas monetarias que permitan devaluar la moneda para ganar una supuesta competitividad. La disciplina fiscal estaba presente en el equilibrio entre ingresos y gastos que acotaba estos últimos al nivel de los impuestos que la gente estaba dispuesta a pagar. La disciplina en el comercio internacional estaba presente en la libertad de entrada y salida de capitales, bienes, servicios y personas. Las dos guerras mundiales y la gran depresión terminaron con ese estado de cosas.
Los países que hoy componen la Unión Europea, y en especial la zona euro, han trabajado durante mucho tiempo para conseguir un sistema que se asemeje a aquel, al menos para los países miembros. El proyecto de una moneda común como el euro permitiría reducir costos de transacción, evitar las devaluaciones competitivas y terminar con la inflación. El Tratado de Maastricht obligaría a los países miembros a acotar sus déficits y limitar su deuda. La apertura económica dentro del bloque permitiría a las personas de los países miembros comerciar libremente, como si todos pertenecieran a un mismo país.
No hubo que esperar mucho tiempo para observar cierta evidencia empírica que confirmaba —una vez más— que es real la tendencia de convergencia o igualación de salarios en países donde se permite la movilidad de factores de producción. Irlanda, por ejemplo, combinando la apertura económica con reducciones impositivas, logró “importar instituciones” del primer mundo, reducir el riesgo país, atraer consecuentemente inversión extranjera directa y emprender un crecimiento económico sostenido que le permitió reducir los niveles de desempleo (del 16 al 4%), multiplicar el PIB per cápita, reducir el nivel de deuda sobre PIB (de un 160 a un 40%) y cambiar la estructura de la economía desde la preponderancia del agro hacia la industria y los servicios (Ravier, 2005). España, por su parte, abandonó la política inflacionaria, deficitaria y proteccionista, lo que le permitió emprender un desarrollo genuino, dando lugar a acelerados niveles de crecimiento de su PIB per cápita. En palabras de Jorge Avila: “Después de cuatro siglos de declinación y con los mismos recursos naturales, en los últimos 25 años España ha dejado de ser una ballena anclada en los Pirineos para convertirse en un polo de atracción de emigrantes y capitales. ¿Qué cosa cambió? Su infraestructura institucional, que importó del mundo avanzado. Entró en la OTAN, entró en la Unión Europea y adoptó el euro en reemplazo de la peseta. En otras palabras, definió su política exterior, instauró el libre comercio con Francia, Alemania, Italia y los otros miembros de la Unión Europea y adoptó una unidad de cuenta estable. Adquirió instituciones irreversibles y su ingreso per cápita se acercó en la década de 2000 a 28.000 dólares por año (Avila, 2010).
Ante la crisis financiera internacional, el abandono del euro se presenta como el fin de todos estos beneficios. Sin embargo los beneficios alcanzados con la apertura económica dentro de la Unión Europea —ligado a los rígidos requisitos fiscales— deben ser separados de los perjuicios provocados por el euro.
Claramente el proceso de globalización y la integración económica se presenta en estos tiempos como la causa fundamental de la reducción de la pobreza y el desarrollo económico de aquellos países que alcanzan tasas de crecimiento de dos dígitos. Como ha mencionado Richard Ebeling “la integración económica y la prosperidad han sido posibles sin el monopolio de la moneda sobre todo el continente” (Ebeling 2010). De hecho, países como Inglaterra o Suiza que integran la Unión Europea, pero se mantuvieron fuera de la zona euro, no han sido ajenos a los beneficios de la globalización y la integración.
2. Hayek contra el euro en 1975
El Euro fue creado como un medio que le permitiera a la elite política europea, en especial, de Francia, competir con el dominio político y financiero de EE.UU. Todas las ventajas que se señalaron en distintos informes, como la reducción de los costos de transacción, son motivos secundarios. El objetivo final de la creación del euro fue crear los Estados Unidos de Europa, regulado y controlado centralizadamente desde Bruselas, con una especial influencia de las políticas de Paris y Berlín (Ebeling 2010).
En tal sentido, la política monetaria gestionada en forma centralizada desde el Banco Central Europeo es un ejemplo de lo que Friedrich A. von Hayek habría denominado la “fatal arrogancia”. Esta institución no tiene conocimiento de cuál ha de ser el nivel del tipo de interés, tampoco de cuánto dinero se necesita emitir, ni cuál sería un adecuado nivel del tipo de cambio.
Hace ya 35 años que Hayek alertó a Europa de los peligros de unificar la moneda europea eliminando la competencia de monedas nacionales que imperaba entonces. Tal competencia sería, en última instancia, el único modo de detener la inflación y la continua devaluación de la moneda local, en la medida que la gente rehusaría demandar una moneda de constante depreciación (Hayek, 1975).
La crisis que hoy enfrenta Europa, y en particular la burbuja inmobiliaria, ha sido el producto de la política monetaria del Banco Central Europeo, tal como hemos demostrado ya en otra oportunidad (Ravier, 2010).
La política monetaria laxa que gobernó al euro en los últimos años sólo ha dado lugar a reducciones artificiales de los tipos de interés que han provocado un largo proceso de mala-inversión, representado —por ejemplo— en numerosos edificios que de otro modo no se hubieran construido. En términos técnicos, esta política rompió la identidad entre ahorro e inversión y desencadenó una etapa de auge que necesariamente iba a terminar, en la medida que el Banco Central Europeo hallara dificultades para mantener bajos los niveles de interés. Esto efectivamente ocurrió hacia fines de 2007, cuando el riesgo inflacionario se hizo latente.
3. La oportunidad de abandonar el euro
Toda crisis ofrece una oportunidad. En este caso, los gobernantes de la zona euro tienen la posibilidad de admitir y aceptar que el plan Euro fue una mala idea. Esto les permitirá considerar el mejor modo de retroceder hacia monedas nacionales, algo que desde luego tendrá una dolorosa transición, a la que Ebeling se preocupó por encontrarle antecedentes.
“No es la primera vez que una moneda debe ser disuelta en distintas monedas nacionales. Esto ocurrió en 1919, durante la desintegración del viejo Imperio Austro-Húngaro en Europa Central; o más recientemente en el colapso de la Unión Soviética en quince repúblicas independientes, o incluso en la separación de Checoslovaquia en dos países, o en la quiebra de Yugoslavia.” […]
“Hay lecciones que aprender de estos casos históricos que deberán ser considerados cuidadosamente y aplicados para cerrar el experimento del Euro” (Ebeling, 2010).
El riesgo de la propuesta
Hay un riesgo, sin embargo, que acompaña la implementación de la propuesta. Paul Krugman ha pedido en numerosas ocasiones que Grecia, España o Italia abandonen el Euro para poder utilizar la política monetaria y así devaluar la moneda. En un artículo en el New York Times, decía sobre España: “Si España tuviera su antigua moneda, la peseta, podría remediar el problema rápidamente a través de una devaluación —digamos, reduciendo el valor de la peseta en un 20 por ciento contra las otras monedas europeas” (Krugman, 2010).
Las experiencias históricas europeas van también en este mismo sentido. Basta revisar algún libro de macroeconomía para recordar las experiencias históricas de devaluaciones competitivas entre Francia y Alemania.
¿Quién puede asegurarnos que la política monetaria, una vez recuperada, no será utilizada en el peor sentido? Pregunté esto a Richard Ebeling y me ofreció una respuesta que es útil para complementar su propio artículo.
Todas las formas de planificación central monetaria son indeseables, y tienden a ser abusadas por el control del gobierno. Pero en un mundo en el cual nos sometemos a sistemas de monopolio público de la moneda, y en el cual estos difícilmente sea abolidos en el corto plazo, Ebeling piensa que lo preferible es limitar el monopolio geográficamente a economías locales.
Coincido con Ebeling. Un sistema en el que haya tantos monopolios públicos de la moneda como países haya en Europa parece superior a un solo monopolista con capacidad para manejar una única moneda para toda la Unión Europea. Y más aun cuando los individuos cuentan con libertad de elegir entre todas las monedas europeas, lo cual se constituye en un importante limitante para la política inflacionaria de los bancos centrales.
Esto necesariamente abre un abanico de opciones para los usuarios quienes pueden analizar si la moneda local está siendo más abusada y depreciada en su valor relativo en relación con el grado de depreciación que sufren las monedas de los países vecinos.
Por supuesto, tal solución es una segunda —o tercera— opción en un mundo políticamente imperfecto que difícilmente se abra a políticas liberales clásicas y a una economía pura de mercado.
El presente trabajo es una adaptación de otro titulado “El fin del euro”, publicado en la revista GPS Económico, No. 6, de julio de 2010.
Bibliografía
Avila, Jorge (2010), Antídotos contra el riesgo-argentino, Cap. 1: Alberdi y el costo del repudio, UCEMA.
Ebeling, Richard (2010), Competitive Currencies Instead of the Euro Monopoly, Northwood University.
Hayek, Friedrich A. von (1975), Choice in currency. A way to stop inflation, Institute of Economic affairs, London.
Krugman, Paul (2010), The making of a Euromess, The New York Times, February 14th, 2010.
Ravier, Adrián (2010), La burbuja inmobiliaria de España, GPS Económico, No. 1, marzo de 2010.
Ravier, Adrián (2005), El caso de Irlanda. El milagro del Tigre Celta, en Políticas Liberales Exitosas, RELIAL, Fundación Atlas 1853 y Fundación Friedrich Naumann, pp. 67-73.
Adrián Ravier acaba de publicar su nuevo libro sobre estudios de macroeconomía austriaca y economía comparada, titulado “En busca del pleno empleo“.
RESEÑA
Esta obra se inscribe en la tradición iniciada por Roger W. Garrison de intentar hacer comprensible y de extender las ideas del paradigma austriaco al mainstream neoclásico. Adrián Ravier lo hace en su primer libro, sintetizando la macroeconomía austriaca del capital. En su segundo libro, presentando un estudio de economía comparada, apoyándose en la tradición austriaca para fundamentar una Curva de Phillips de pendiente positiva, que contradice los conocidos estudios de Phillips, Samuelson, Solow, Friedman, Phelps y Lucas, entre otros. En su tercer libro, ampliando el debate de «reglas versus discrecionalidad», sobre la base de los escritos de Hayek. continue
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Adrián Ravier fue invitado por la Fundación Ecuador Libre para participar de un ciclo de conferencias bajo el nombre “Universidad de la Libertad, Claves para una Sociedad Libre en Ecuador” en donde se pronunció sobre “Economía de Mercado” y “Ciclos Económicos”.
Tras el evento Adrián Ravier fue entrevistado por Vistazo, una de las principales revistas del país.
Adrián Ravier, investigador de la fundación argentina Friedrich A. von Hayek, cree que en 2010 hay que ser muy cauto con las inversiones, puesto que los estragos de la crisis aún estarán latentes. Este doctor en Economía teme que un déficit en las cuentas fiscales del país pueda poner en riesgo la dolarización. “Porque si Ecuador no se quiere endeudar o no le prestar plata: ¿qué alternativas tiene para financiar el gasto?“, se pregunta Ravier.
¿Se ve un respito de la crisis en 2010?
Lo peor ya pasó. Desde mi punto de vista va a ser muy cortita la recuperación, es posible que el mundo caiga de nuevo en una crisis en 2011-2012. Depende de lo que haga Estados Unidos. Soy de la opinión de que hay que ser cautelosos y esperar. Hoy no abriría un nuevo negocio. Podemos ir hacia un estancamiento bastante prolongado.
¿Tal vez se debería minimizar el gasto público?
La verdad es que bajar el gasto público es políticamente inviable, entonces vas a tener que crear una fuente de financiamiento. Cuando eso ocurre hay una presión muy fuerte a volver a una moneda propia que permita, a través de la inflación, financiar el gasto público.
El problema es que ahora para mantener este nivel de gastos dependes de que los ingresos sigan siendo tan altos como lo son hoy, gracias a los precios internacionales. Supongamos que a futuro los precios de estos commodities bajan, la recaudación impositiva va a bajar. Entonces vas a tener un déficit muy fuerte en las cuestiones fiscales.
¿Qué hacer para reducir el desempleo?
Si quieres generar empleo necesitas una apertura económica, esto significa exportar e importar todo lo que quiera. Tenemos que eliminar las trabas que impiden esa generación de empleo. Si obligas (al empresario) a pagar más salario del que puede pagar, a la larga es un riesgo muy grande para que cierren y se vayan. El salario lo determina la productividad. Si yo soy empresario, voy a incorporar una persona más a mi empresa, sólo si me aporta más de lo que voy a pagar.
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Falleció Paul Samuelson. Falleció uno de los economistas de mayor prestigio y reconocimiento en el siglo XX. Falleció un escritor, cuyas obras fueron leídas en los cinco continentes y fueron parte de la formación de las últimas generaciones de economistas. Falleció un profesor notable, que dejó detrás de él, a una generación de economistas que hoy domina la academia y la política económica de la Casa Blanca.
Pero detrás de estos títulos, ¿quién era Samuelson? ¿qué pensaba?
Metodología
Samuelson fue un economista neoclásico. Robert Solow, uno de sus colegas en el Massachusetts Institute of Technology y también ganador del premio Nóbel, decía que “proporcionó las herramientas que utilizan y las ideas que aplican todos”. ¿A qué herramientas se refería? Al instrumental neoclásico.
Samuelson pensaba que “dentro de cualquier economista clásico hay un economista moderno tratando de salir”, queriendo identificar con “economista moderno” a aquel que utiliza la modelización y la formalización matemática. Una formalización matemática que era ajena al “no-economista” y que terminó por relegar los problemas económicos sólo para los que hablaban “ese” lenguaje y ridiculizando al resto de los escritos como “no-científicos”.
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Excelente presentación del Dr. Kirzner sobre la historia de la Escuela Austriaca de Economía presentada en el seminario avanzado de FEE.

El evento tuvo lugar en la Universidad Nacional de Cuyo, en la ciudad de Mendoza, Argentina, los días 18, 19 y 20 de noviembre.
La AAEP, presidida por Daniel Heyman (CEPAL), ha llevado adelante 41 Reuniones Anuales desde 1964. La misma cuenta con 525 socios y alrededor de 20 entidades adeherentes. En esta reunión anual que tuvo lugar en Mendoza Jorge Streb (UCEMA) fue el Presidente de la comisión de evaluadores, la que aceptó 151 trabajos. Adrián Ravier, investigador full time de la Fundación Friedrich A. von Hayek, presentó una aplicación empírica de su tesis doctoral bajo el título “La curva de Phillips de pendiente positiva y la crisis de 2008“.
El trabajo se presentó ante un centenar de economistas de todo el país y contó con los comentarios especializados de Juan Carlos de Pablo (De Pablo Consulting) y Lidia Rosignuolo (UBA).
En el mismo evento Adrián Ravier hizo el rol de comentarista de otros dos trabajos, uno de Marcelo Resico (UCA) sobre “La teoría del ciclo económico en W. Röpke“, y el otro de María Florencia Aráoz (UNT/UNSTA) titulado “Construyendo un indicador institucional para Argentina“.
Acceda a los trabajos presentados.
También puede acceder a todos los trabajos presentados en las reuniones anuales, a través del “buscador de anales” de la AAEP.
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Títutlo: “Huerta: “El empresario está acostumbrado a una economía maniaco-depresiva”
Fuente: Expansión.com
Economía y Política
Publicado el 29-09-09 , por D. Gracia / C. Cuesta
La salida de la crisis pasa por que “los políticos no caigan en los grandilocuentes planes de salvamento”, alerta Jesús Huerta de Soto (Madrid, 1956).
Catedrático de Economía y uno de los máximos representantes actuales de la escuela austriaca, Huerta de Soto, que acaba de dar una conferencia en la Asociación Madrileña de la Empresa Familiar (AMEF), no tiene duda de que “la gran crisis social de nuestro tiempo es la estatolatría”.
El catedrático Jesús Huerta de Soto impartió el jueves una conferencia para los empresarios de AMEF
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Curso de "Coyuntura, finanzas e inversión"
En el continuo esfuerzo por superarse, el Instituto Juan de Mariana ha dado un paso de gigante en la mejora de su actividad formativa, celebrando su primer curso de formación avanzada en el hotel más alto de España. El evento tuvo lugar entre el 29 de enero y el 1 de febrero en el Gran Hotel Bali de Benidorm, una construcción digna de las obras de Ayn Rand. Hasta allí nos desplazamos 17 miembros del Instituto para tomar parte en un curso intensivo en “Coyuntura, finanzas e inversión“, impartido por José Ignacio del Castillo.